Comisionado pide cierre de calabozos y “régimen de resguardo” para presos amenazados

Miércoles 15 Agosto , 2018

Habeas corpus ante Juez de Ejecución

 

Ante las muy malas condiciones de alojamiento en el Penal de Libertad de las celdas de los presos que declararon estar con sus vidas amenazadas, el Comisionado Parlamentario presentó un habeas corpus correctivo al Juzgado de Ejecución de 3er. Turno de Montevideo pidiendo el cierre de esos lugares y la creación de un “régimen de resguardo” donde los amenazados puedan estar protegidos pero también tener actividades de rehabilitación.

 

El recurso, de 21 páginas y que incluye fotografías y videos, presentado el martes 14, refiere a la situación de 14 presos que pidieron seguridad por estas amenazados en el Penal de Libertad. Sus alojamientos son en celdas improvisadas en salas que no tienen saneamiento, ducha, agua y muchas veces ni siquiera luz artificial. Los presos permanecen allí por días y semanas sin participar de actividad alguna, debido a las amenazas que tienen. El Comisionado Juan Miguel Petit explicó que: “Es una situación extrema. Se llega a eso luego de años de falta de tratamiento y educación en ese Penal. Allí las amenazas son moneda corriente –esta semana, sin ir más lejos, hubo un homicidio– y esto ocurre por violencia acumulada por años y años y falta de trabajo e intervención sobre ella. La expresión última de ella son estos pedidos de protección y que haya internos que prefieren estar encerrados en cuartos sin luz, agua ni baño, antes que circular con riesgo por el Penal. Esa una situación que le hace mal a todo el sistema pero que a la vez no alerta sobre toda la tarea que falta hacer. Siempre subrayo lo mucho que ha hecho la reforma penitenciaria en curso, pero también que hay que seguir profundizándola y ampliándola, y eso requiere recursos y apoyo al máximo nivel. El Instituto Nacional de Rehabilitación es un organismo dependiente del Ministerio del Interior y es todavía muy débil en recursos y logística, se requiere apoyo del Ministerio del Interior y de otros organismos para tener una sólida política pública penitenciaria, conectada a las políticas sociales y cumpliendo el rol de disminuir la violencia social”.

 

El escrito señala que: “Estos calabozos eran originariamente pequeñas salas que se encontraban a los costados del eje central del edificio, las que vienen siendo utilizadas como alojamientos para internos que han solicitado medidas de seguridad ante las amenazas que han recibido de otros internos, no habiéndose ubicado por las autoridades otros lugares para su alojamiento. Estos calabozos son de una enorme precariedad, no tienen baño ni agua corriente, muchos de ellos no tienen luz o cuentan con una rústica instalación eléctrica para una bombita de luz, la ventana no tiene vidrio, deben hacer sus necesidades fisiológicas en botellas y cajas las que luego evacúan por las ventanas manualmente, en esas condiciones tremendas deben hacer las cuatro comidas, los colchones están destrozados, hay suciedad en todo lados,  los internos no salen de los calabozos en todo el día y permanecen en ellos durante semanas y hasta meses, alejados de todo tipo de actividad de rehabilitación. Los internos han solicitado ser separados del resto de la población debido a las amenazas que reciben o a las conflictivas relaciones que mantienen con otros internos. Se los ubica allí como forma de salvaguardia de su vida, pero su actual situación es demostrativa de la total falta de condiciones de rehabilitación que existen en el Penal de Libertad, donde la ausencia de programas de rehabilitación, capacitación laboral, asistencia socio educativa o deportes, genera una constante violencia entre los internos que desemboca en estas extremas condiciones de deshumanización. Es difícil imaginar peores condiciones de reclusión. El panorama que se presenta en estos calabozos hiere la sensibilidad de cualquiera que los visite u observe, siendo un síntoma de la degradación que existe en las condiciones de tratamiento en todo el establecimiento, totalmente alejado de un enfoque de integración social como el contenido en nuestro mandato constitucional como objetivo de la privación de libertad: la reeducación y la profilaxis del delito”.

 

El habeas corpus correctivo presentado pide que se intime al Ministerio del Interior y al Instituto Nacional de Rehabilitación el cierre de estos “calabozos” o “celdas de seguridad”, que se instrumente un “Régimen de Resguardo”, donde los amenazados puedan desarrollar un régimen penitenciario normal, con actividades educativas, sociales y de rehabilitación y también que se nombre un equipo técnico para trabajar sobre la situación de aquellos que declaran estar amenazados, de manera de tomar medidas que bajen la violencia que existe en el Penal.