Baldomir, Alfredo

1938
Señor Presidente: agradezco con profunda emoción vuestras tan amables expresiones, seguro anticipo de una fecunda y estrecha colaboración entre el Poder Ejecutivo y el Parlamento. Confío desde ya en el fértil provecho de esa labor común, que se ha de desenvolver al amparo de la ley y bajo la tutela del signo de la Patria. Todos hemos contraído una seria y honrosa deuda con la opinión pública, para cuya satisfacción ni debemos conocer desfallecimientos no pesimismos. Yo espero, señor Presidente, que este Parlamento no me ha de escatimar su noble concurso, ya que cuando se lo solicite ha de ser para afianzar la prosperidad nacional, o para abrir nuevos horizontes al progreso del país. Pienso que todos estamos animados por el mismo afán superior de servir a la República, de fortalecer sus instituciones y de gobernar en la paz por la felicidad de todos sus habitantes. He llegado a la Presidencia de la República predicando sinceramente mis idea y conceptos en materia de gobierno. Ante el pueblo he desnudado en absoluto mis principios y sentimientos, y al haber aquél compartido y apoyado mis conceptos, me siento íntimamente obligado a no defraudarle en sus esperanzas. Para poder gobernar sin sembrar decepciones; para desde el poder no contrariar a mis conciudadanos, es imprescindible que este Parlamento me brinde generosamente su cooperación, sin distinción de personas ni de credos políticos. En la obra que se avecina todos seremos solamente uruguayos, que han de considerar a la República como un patrimonio sagrado confiado a su custodia. He dicho, y me reafirmo, que gobernaré con mi partido pero para mi patria. He proclamado, y me reitero, que sólo serán mis adversarios los individuos o grupos que conspiren contra los intereses nacionales. Que en todo seré impersonal, y que he de guiar mis pasos por los reclamos de la soberanía. Seguro estoy que este Parlamento me acompañará en mis propósitos y que sin discrepancia labraremos la felicidad colectiva. Hago votos, señor Presidente, para que esta armonía cristalice de modo fácil y permanente, para que de ella surja un período de paz, progreso y abundancia para toda la República.