Viera, Feliciano

1915
Señores senadores, señores diputados: Honrado por la confianza de esta Honorable Asamblea, que me lleva con sus votos á la primera magistratura de la República, yo prometo mis constantes esfuerzos en favor del bienestar y engrandecimiento de la patria. No olvidaré que es por la voluntad de un partido que voy a presidir los destinos del país y que es con la aplicación del programa de la colectividad política á que pertenezco que ha tiempo buscamos la felicidad de la República. Partidario y admirador desde la adolescencia de la política, del actual mandatario señor Batlle y Ordoñez, con veinte años de solidaridad política con él; es lógico pensar, y piensan acertadamente los que creen que mi acción gubernativa se desarrollará dentro de esa orientación política, sin vacilaciones ni tamizaseis que puedan amenguar mi entereza ciudadana. Nadie sensatamente puede esperar lo contrario, ni sería honesto servirse de un partido para escalar el Poder y al día siguiente del éxito renegar de todo un pasado partidario. Una deuda tenemos, Honorable Asamblea, con el país: la de la reforma constitucional. Estoy seguro que con Vuestra Honorabilidad la saldaremos cuanto antes. Por mi parte, os prometo coadyuvar, dentro de la esfera de la influencia que yo pueda legítimamente ejercer, á la realización de otro gran postulado: El Ejecutivo Colegiado. Os prometo, Honorable Asamblea, que garantiré por igual los derechos individuales de todos, sin distinción de nacionalidad ni color partidario. Nuestra condición de pueblo civilizado nos obliga. En lo que a los derechos políticos se refiere pugnaré por el cumplimiento de un imperativo mandato de mi partido, para que sufragio se haga cada vez más puro, evitando que los ciudadanos de uno ú otro partido sombreen con fraudes el acto más trascendental de la vida democrática. Iremos en nuestras leyes electorales á la identificación dactiloscópica, como la mejor de las garantías que en la actualidad se puede ofrecer á la pureza electoral, y velaré por que, como se ha hecho hasta aquí, ni la presión ni la coacción desnaturalicen el libre ejercicio de los derechos políticos. Dirigiré mis esfuerzos á mantener y fomentar cordiales relaciones con las naciones extranjeras, tratando de fortificarlas con las repúblicas americanas en general, y especialmente con nuestros buenos amigos los países limítrofes, á quienes nos ligan estrechos vínculos de tradiciones y amistosa solidaridad. Es notorio el desequilibrio causado por los fenómenos de repercusión de la guerra europea en nuestras finanzas, lo cual por otra parte, es un hecho de generalización mundial. Dentro de esa situación, común a todos los países, sin excepciones, el estado financiero del Uruguay es de los más favorables, tal vez porque las medidas gubernativas adoptadas hasta ahora han evitado que la magnitud del déficit fuera mayor. Pero dicho esto, como una comprobación de circunstancias que debemos tener en cuenta, es forzoso también plantearnos seriamente la solución de equilibrar los gastos con los ingresos, porque, sea cual fuere la causa á que obedezca un déficit en el Presupuesto, el efecto fatal es uno é ineludible: el descrédito con todas sus consecuencias nocivas y la perturbación funcional de los servicios públicos. Reconocida la importancia que bajo todo aspecto tiene el equilibrio financiero, me propongo realizado con el concurso que espero de Vuestra Honorabilidad, y me consagraré á este propósito como primera y especialísima cuestión. Entiendo que para ello no basta el arbitrio de nuevos recursos, porque difícilmente se sustituyen con el solo concurso del impuesto las rentas de Aduanas, cuyo descenso será considerable en todo el ejercicio económico. El impuesto es causa siempre de perturbaciones perjudiciales, al principio de su implantación y hasta que todos los intereses afectados directa ó indirectamente se amolden á la situación creada por en nuevo tributo. Soló puede usarse moderadamente de recursos nuevos. Por consiguiente para obtener una suma como la que es necesario reemplazar, aún cuando se han creado ya ó aumentado varios impuestos es difícil, sin extremar las cosas, recaudar, mediante la explotación de otras fuentes rentísticas el total de lo perdido. Es indispensable, pues, hacer economías con el Presupuesto, disminuir los gastos públicos en una proporción apreciable. Hay que hacerlo de inmediato, y sujetándose á un plan que permita sin el sacrificio de servicios imprescindibles y sin menoscabo de situaciones creadas á muchos funcionarios por los cargos que ocupan, rebajar el monto del Presupuesto para mantener rigurosamente al día el pago de todos los compromisos que pesan sobre el erario nacional. Trataré, por todos los medios, de equilibrar los egresos con los ingresos, llegando si es necesario, á la suspensión de servicios que, aunque útiles, no sean indispensables. La instrucción pública tiene que ser siempre objeto de preferente atención por parte de los gobernantes, y nosotros, que en esa materia hemos conquistado un puesto avanzado en los pueblos americanos, debemos mantener esa conquista y perfeccionarla, orientando la instrucción primaria hacia las necesidades distintas de nuestra vida urbana y rural , enseñando á unos y otros lo que el ambiente los exige más imperiosamente para facilitarles la lucha en la vida. Tendré siempre presente que las naciones de hombre vigorosos, al par que instruidos, son las á aptas para el triunfo de la acción pacifica, del progreso, y por ello propenderé á la difusión de la educación física, para hacer, de nuestro pueblo, un pueblo fuerte, lleno de vigor y de sana é instruida mentalidad. Y para completar su cultura extenderemos la acción y protección del Estado á la educación artística en sus diversas manifestaciones. Esto no quiere decir que olvidemos por un momento siquiera el perfeccionamiento de las enseñanzas universitarias y liceales que son honra del país. Preocupará la actividad de mi Gobierno el facilitamiento del progreso de las industrias ganaderas y agrícolas, que son sin duda alguna, fuentes seguras de riqueza entre nosotros y atenderé al desarrollo y protección de las otras industrias implantadas en el país que ofrecen promesas de porvenir. Especialmente pediré á Vuestra Honorabilidad la sanción de leyes que ya tenéis en estudio, unas que aseguran y mejoran la situación del obrero y otras que previenen los conflictos entre el capital y el proletariado cuya armonía debemos buscar como fuentes fecundas de paz y de progreso. Así, os pediré la sanción de leyes sobre accidentes del trabajo, trabajo de las mujeres y niños, horario obrero, pensión á la vejez, protección á la infancia, legislación obrera, salario mínimo, descanso semanal y otras. La situación difícil del erario público no nos permite ofrecer la construcción de obras suntuosas y de ornato , que tanto embellecerían nuestra linda capital, pero aún en medio de las mayores dificultades empeñaremos la actividad del Estado en la construcción de carreteras y caminos que hagan fácil la circulación de nuestros productos en la campaña y estimulen á nuestro castigado agricultor á perseverar en su meritoria labor de arado. Llevar, extender una inmensa red de caminos y carreteras que den acceso á los pueblos y á las estaciones ferroviarias, es un viejo ideal por mí acariciado y que llevaré á la práctica hasta donde lo permitan nuestras fuerzas. Otra obra no menos interesante es la que se refiere al saneamiento de las ciudades y villas del interior y litoral, la que, aun cuando absorbe ingentes sumas de dinero, nos ahorrará gran número de vidas, preciosa siempre para el trabajo y la economía nacional .Nuestra atención se fijará en la conservación de las obras existentes y en las que vayamos construyendo. La navegación de nuestros ríos interiores completará nuestra vialidad fácil y segura. Hombre de paz soy un convencido, Honorable Asamblea, de que para ser fecunda la obra nacional de trabajo y progreso es necesario mantearla á toda consta, por nuestro honor y por nuestro crédito. Y bien Honorable Asamblea: desconsoladora experiencia nos nuestra que es indispensable ser fuertes y estar preparados para responder en todo momento á las eventualidades de la defensa. Nuestra extensión territorial y la escasez del número de habitantes alejan toda posibilidad de sueños imperialistas, pero ello mismo hace indispensable que seamos un pueblo armado é instruido militarmente, un pueblo chico pero fuerte, que sepa mantener con vigor su integridad territorial. Pugnaré por el mejoramiento de nuestro ejército empezando por un servicio mixto de reclutamiento, de enganche voluntario y servicio obligatorio, para ir gradualmente [a leyes complementarias de cierre de escalafón, de ascensos, de retiros, etc. Haré de nuestro ejército un ejército pequeño pero instruido técnicamente, capaz de sostener en estos días la herencia de heroicidades que le legaran aquellos soldados nuestros que supieron conquistar glorias en tierras extrañas y en contiendas civiles. Me comprometo solemnemente á dedicar mis esfuerzos con ahínco al perfeccionamiento de nuestro ejército nacional, para colocarlo en condiciones de responder en lo posible á las exigencias de la guerra moderna, No olvidaré que nuestra armada nacional está en sus comienzos y propenderé á su desarrollo con la mejor preparación técnica de su personal, para realizar la adquisición de buques cuando nuestros recursos nos lo permitan, en la medida esta que además nos servirá para fomentar nuestra incipiente marina mercante. Confío en el concurso de Vuestra Honorabilidad para encaminar todos nuestros esfuerzos hacia el bien de la República.