Batlle y Ordoñez, José

1903
Encargado, por la investidura con que acabáis de honrarme, del ejercicio de una parte de la soberanía delegada de la Nación, nunca olvidaré que no se me atribuye misión tan elevada sinó para que, propenda en todas mis energías, hasta con el sacrificio de mi persona si fuera necesario, al bienestar y á la felicidad común. Tampoco olvidaré que todos mis actos, fuere cual fuese el sentimiento patriótico que los inspire, deberán ajustarse estrictamente, á los preceptos constitucionales, y que, más allá de los limites que estos preceptos señalen á mi actitud, ella será perturbadora y perjudicial. Guiado por estas convicciones, que servirán siempre de brújula á mi conducta, me esforzaré por servir la armonía que, sobre la base del respecto á los principios fundamentales de nuestra organización política, debe reinar entre los tres poderes del Estado; pondré al servicio de la independencia y dignidad de cada uno de ellos todas las fuerzas que hoy se confían á mi dirección y haré cuanto de mi dependa para que de esos esfuerzos conjuntos resulte la realización de las aspiraciones nacionales. Trazada así la norma general de mis procederes de gobernante, no quiero abandonar este recinto, en el que he colegislado durante cuatro años, sin hacer, invocando antes todas las fuerzas sanas de la República y á los futuros destinos, un voto ferviente por que la acción de los hombres y la sucesión de los acontecimientos nos permita guiarla al porvenir sin altos ni extravíos, por la hermosa ruta del orden y de la libertad.