Ellauri, José L.

1873
Honorable Senadores y Representantes: El ciudadano que habéis elegido para presidir los destinos de la República, no reúne sin duda las condiciones necesarias para tan elevado puesto Ese ciudadano lo ha declarado así, tantas veces, cuántas le fué necesario. Este ciudadano ha trabajado en la esfera de sus medios, no solo par que su candidatura fuese eliminada sino para que el candidato que como yo no tuviese esas condiciones, fuese subrogado por otro que tenga las que no reúno. He creído que los deberes del patriotismo no solo me dictaban esa conducta, rehusando figurar como candidato sino que era deber de buen ciudadano llevar mi resistencia hasta renunciar tan alto puesto, para que el Poder Ejecutivo fuese un ciudadano de antecedentes y títulos que yo no tengo. Creí, repito, deber llevar mis trabajos hasta renunciar á la alta magistratura que el Honorable Cuerpo Legislativo me discernía, ante la creencia de que solo se trataba de encontrar un ciudadano necesario par salvar ciertas dificultades del momento Que esa era mi resolución, lo he declarado antes de ahora, á los señores que se constituyeron al despacho de Gobierno y que han vencido mi resistencia á que mi candidatura tenía el carácter de candidatura de transacción, manifestándoles que no representaba ni significaba propósitos de tal ó cual circulo en que por desgracia estamos divididos y por lo cual hacía mi renuncia indeclinable. Pero se me dijo que ha sido unánime la resolución de la Honorable Asamblea General no haciendo lugar á mi renuncia. Esto me hace ver que si hoy no tengo esas condiciones de títulos y antecedentes puedo tenerlas algún día para el Honorable Cuerpo Legislativo pues que los ciudadanos meritorios no se improvisan. Me creo como el ciudadano mas humilde de la Patria. Protesto sin embargo, que no obstante mi deficiencia, no obstante las condiciones excepcionales en que me encuentro, que ante los inmensos deberes que la posición á que se me ha elevado me impone, haré que á mi Gobierno acompañe el concurso de todos los buenos ciudadanos y aun el concurso que me ha sido negado para mi elección á la Presidencia de la República. Se trata, señores, de un ciudadano que va á la Presidencia inspirado de los sentimientos patrióticos mas puros: de un ciudadano que no ésta regimentado en círculo alguno, por mas que lo esté en un Partido. Ese ciudadano, que viene con esos sentimientos; que no se propone medrar porque sus condiciones morales se lo impiden, aparte de que la posición independiente en que vive lo hace innecesario; ese ciudadano, repito, si por cualquiera circunstancia no pudiera un día cumplir con los deberes que el juramento que acaba de prestar le impone, protesta que ese día, será el último día de su Gobierno.