Batlle, Lorenzo

1868
El voto de los legítimos Representantes del Pueblo que me ha llamado a desempeñar la primera magistratura del Estado. Mi candidatura, levantada á ultima hora, sin trabajos previos y sin haberlo yo solicitado, ha servido de lazo de unión, de iris de alianza, entre las diversas fracciones que se disputaban el poder. La Asamblea Nacional, inspirándose en los levantados sentimientos del más puro republicanismo, ha ofrecido á la Nación el imponente y grandioso espectáculo de aunar su voz para proclamar á un candidato, plegándose la minoría vencida, á la candidatura que la triunfado. Ante ese egemplo de civismo y abnegación, yo que reconozco mayores vientos en otros miembros del gran partido nacional, no he podido menos que inclinar humilde la cabeza, y aceptar agradecido el alto honor, la prueba de confianza que en estas difíciles circunstancias depositan en mi los Representantes del Pueblo Oriental. No trazaré aquí un programa deslumbrador: como lo he manifestado á la Asamblea, mi vida entera consagrada desde mis primeros años á la causa de la libertad, es la prueba más segura, la más eficaz garantía que puedo ofrecer, de que no omitiré esfuerzo en sacrificio para corresponder dignamente á los deberes del elevado cargo que me confía. Hombre de principios, soldado de la gloriosa defensa de Montevideo, no me apartaré del estricto cumplimiento de la ley. Propenderé a la unión del partido colorado, gobernando con los hombres más dignos de ese partido, sin exclusiones de matices y sin exijir otra cosa que los cargos públicos que el patriotismo, la capacidad, la honradez. Trataré de mejorar, en cuanto sea posible todos los ramos de la administración, mi primer cuidado será garantir la vida y la propiedad en todos los ámbitos de la República, siendo inflexible con cualquier abuso que se cometa; hacer que la ley sea igual para todos, blancos y colorados, nacionales y extrangeros; afianzar la paz, el órden y las instituciones, y en una palabra gobernar con la Constitución levantándola encima de todas las cabezas. No se me ocultan las dificultades de la empresa; pero si como lo espero, todos los hombres de corazón é inteligencia del gran partido colorado me prestan su valioso apoyo, mucho puede hacerse en beneficio del país y de su progreso moral y materia, y los esfuerzos combinados de todos, lograrán lo que no es dado conseguir, ha ningún hombre solo, por mas idóneo que se le suponga. Esta es la bandera que levanto, y la que creo responde y satisface hoy las necesidades del país, si todos se agrupan á mi alrededor y me ayudan á sostenerla empeño mi palabrea de honor como soldado que sabré mantenerla incólume contra cualesquiera agresiones que se le dirijan y sacarla victoriosa contra la funesta tradición que hasta ahora nos ha hecho oscilar entre el despotismo y la anarquía.