Aguirre, Atanasio

1864
Proclama Conciudadanos: La rebelión que ha perturbado el orden constitucional de la República y que riega de sangre el suelo de la patria, hizo imposible la elección de los representantes del pueblo que habrían en este día procedido conforme al Código fundamental, al nombramiento del Jefe de Estado. En grave situación he sido llamado como Presidente del Senado al desempeño de las funciones del Poder Ejecutivo. Penetrado de los grandes deberes que esta alta posición me impone tengo la firme resolución de cumplirlos. En presencia de la rebelión y de la torpe ambición que quiere abrirse paso a costa de la sangre y de la ruina del país, no puede haber tregua ni descanso, no puede haber paz hasta su destrucción ó completa sumisión a la Ley. Las dificultades que nos rodean no deben arredrarnos. El patriotismo sabrá superarlas. Para concluir con una situación tan lamentable, que prolongada, podría poner en peligro la existencia misma de la Nación, solo necesitamos la firme voluntad de marchar unidos, posponiendo toda consideración y preocupación secundaria al interés supremo de destruir la rebelión y salvar la Patria. Os pido en nombre de los más altos intereses de la Nación la cooperación que necesito para alcanzar prontamente este resultado. Necesito el concurso de todos. Este concurso indispensable para la misión que me cumple llenar, para anonadar la rebelión, y volver al país á la vida tranquila, laboriosa y prospera de que ha sido arrancado, colocándolo inmediatamente después de la victoria bajo el pleno mérito de la Constitución y las Leyes. A este objeto primordial se cometerá mis desvelos, y será la preocupación de los ciudadanos que en estos momentos deben compartir conmigo las tareas del Gobierno. Será de otros, en días más tranquilos y felices, la misión de impulsar el progreso moral y material á que el país aspira. Extranjeros: Habitantes todos de la República! vuestro interés está vinculado al nuestro. Necesitáis como nosotros, de la paz, el orden, de la salvaguardia de las leyes, de las garantías esenciales de la civilización para vivir y trabajar tranquilos y prosperar en nuestro suelo. Sino debéis prestar vuestros brazos en esta lucha del orden contra la anarquía, de las instituciones contra el caudillaje, está en el interés de todos los hombres de bien cooperar con el valioso concurso de la influencia moral para que triunfe la autoridad legal y el orden se restablezca.