Berro, Prudencio

1860
El juramento que acabo de prestar sobre este libro sagrado, é invocando el nombre del Altísimo, no, se borrará jamás de mi memoria, y será el perpetuo regulador de mis procedimientos. Por lo demás, agradezco íntimamente la manifestación que á nombre de la Honorable Asamblea acaba de hacerme el señor Presidente, yo creo que no puedo corresponder de una manera más agradable, á esa manifestación, y á los sentimientos de que considero poseída á la H.A. General, que asegurándole que, en el nuevo destino que me ha confiado, no seré otra cosa que el hombre de la Patria y de la Ley. Mi firme y decidida voluntad se cooperará con la de la H.A.G. para que llenen cumplidamente los deseos que entiendo han tenido los ciudadanos que se han tenido los ciudadanos que se han pronunciado por la altísima honra que acabo de recibir. El cumplimiento estricto de la ley, la observancia de la Religión la protección á la Religión del Estado, como ha dicho muy bien el señor Presidente de la Asamblea, será uno de mis primeros deberes y considero que, marchando en armonía los Poderes Públicos, muy particularmente el Legislativo y el que voy á desempeñar, podremos llegar felizmente, á la satisfacción de los deseos generales que abrigan todos los ciudadanos de la República. De este modo es que podré conseguir que nuestra Patria conserve la paz y se asegure el orden; y que la prosperidad y la gloria de la República, llegue á ser en lo futuro, y para siempre una realidad.