Giro, Juan Francisco

1852
El juramento que acabo de prestar ante la majestad del Pueblo Oriental en esta augusta ceremonia, resume las obligaciones que me impone el Gobierno á que soy llamado. En las sociedades cimentadas sobre las bases sólidas y permanentes, la misión de los gobiernos es comparativamente fácil; por que, por lo general se reduce á la continuación de la marcha seguida por el Gobierno anterior. Esto no es así en países nuevos como los nuestros, aun en los tiempos normales; porque las instituciones y las costumbres políticas no han podido echar raíces entre nosotros. Las dificultades son sin embargo incomparablemente mayores en épocas como en las en que el país se encuentra, en que los sucesos del período que ha concluido se complican de un modo tan grave con la época que empieza. La misión entonces de un Gobernante es difícil y penosa, tanto que al pensar en las dificultades que presenta, no puedo prescindir de cierta impresión de terror, conociéndome como me conozco, sin la capacidad necesaria para superarlas, en tal caso lo que puedo prometer es contracción y valor; y que consagraré las facultades de mi corta inteligencia al mejor servicio de los intereses públicos, consultando siempre la Independencia y el honor del país.